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El desbrave del potro. Como “echarlo adelante” en el campo.

Noviembre 21st, 2008  |  Published in En portada, Especial  |  5 Comments

El desbrave del potro. Como “echarlo adelante” en el campo sin resistencias.

 

Actualmente gracias al enorme flujo de videos, revistas, internet, libros, etc, se conocen una innumerable cantidad de métodos de trabajo, de jinetes, domadores, corrientes, modas y personajes que a menudo constituyen un maremágnum de ideas en las que nos vemos casi obligados a tener que decidir por cual nos inclinamos, intentando descubrir una hipotética verdad única sobre el asunto. Parece, incluso, como si practicar tal o cual técnica fuera una manera de convertirse en fiel devoto de tal o cual doma… como si existieran tantas.

 

Cada maestro enseña su forma de hacer en cuanto a cómo trabajar un caballo.

 

Antes (sobre todo en videos etc ) casi no se veía el momento real de cómo subir a un potro por primera vez, en ningún sitio, simplemente se pasaba de un sinfín de meticulosas explicaciones previas a este momento, a ver al jinete ya montando como si tal cosa.

 

Ahora se ha visto un poco sobre esto, también sobre como empezar el entrenamiento de un potro, pero hay una parte que sigue sin mostrarse ni en los videos ni en los clinics realizados en picadero redondo (o trabajos similares), y que, es para mi, la que comprende junto con las primeras 2 ó 3 montas el autentico cimiento, los pilares verdaderos sobre los que vivirá el caballo una vez montado y claro, nosotros con él.

 

Esta fase es la que comprende desde la primera monta hasta que somos capaces de sacar al potro de la cuadra, ensillarlo, embridarlo y montarnos ya sin ningún trabajo ni aviso previo. Esto es lo que realmente es importante para mi, porque es donde de verdad afloran las virtudes o defectos del comportamiento del caballo y es donde de verdad esta el trabajo de echarlo adelante. 

 

Tenemos en Europa la que, para mi, es la mejor línea de equitación de todos los tiempos y de la que se podrían nutrir todas las disciplinas hípicas del mundo. Esta línea está más que explicada y demostrada por gentes que durante siglos han destacado con sus caballos, por lo que me parece absurdo ahondar ahora en algo que está tan bien estudiado y contado, por eso durante los próximos capítulos me centraré sólo en el trabajo de “echar adelante” a un potro desde que se monta por primera vez, hasta que se le puede empezar a entrenar. Este proceso viene tardando en mi casa con mi trabajo, entre uno y seis meses (salvo excepciones) de ahí en adelante simplemente recomiendo seguir, estudiar y montar según esta línea nuestra de equitación. Aquella que empezó por Pluvinel, el que fue maestro de Francisco Robinchon de la Gueriniere, cuya filosofía fue adoptada por la Escuela Española de Equitación de Viena, de la que uno de sus directores, Alois Podhajsky, escribió “la equitación clásica” libro y método que ha llegado hasta nuestros días bajo las monturas de jinetes como Reiner Klimke en doma clásica y Joaquín Olivera Peña en doma vaquera. Con estos ejemplos ¿qué más se podría decir? Creo que nada es más acertado, así que con una cita de F.R. de la Gueriniere despido esta introducción para pasar a exponer “el echar adelante”.

 

En otros tiempos había personas destinadas para exercitar los potros al sacarlos de las yeguadas, y quando estaban enteramente cerriles. A estos los llamaban desbravadores, y se escogían entre aquellas gentes que tenían mas paciencia, mas maña y atrevimiento; cuyas circunstancias son mas necesarias con esta clase de animales que con los que han empezado ya a montarse y á sentir el hombre.

Estos mismos acostumbraban los potros á sufrir que se les acercasen en las quadras, á dexarse levantar los quatro pies, tocar con la mano, a aguantar la brida, la silla y la grupera, á dexarse ajustar las cinchas, y por ultimo, los aseguraban y acostumbraban a estar quietos y tranquilos en qualuiera parage, y á arrimar al poyo. Nunca empleaban para esto la fuerza y el rigor, que no hubiesen antes probado, para reducirlos, todos los medios suaves imaginables; y por esta ingeniosa paciencia hacían al potro familiar y amigo del hombre, le conservaban el valor y la fuerza, y le volvían obediente y advertido para las primeras lecciones y reglas que habia de recibir en adelante. Si actualmente se observase el método de aquellos antiguos aficionados, se verían menos Caballos estropeados, resabiados, entablados y viciosos.

 

Dicho esto ya en  1733 ¿qué podemos descubrir hoy?, ¿no podría este texto referirse al mejor de los “horseman” actuales?. Si estas ideas y personas existían ya antes de 1733 ¿por qué hasta “el hombre que susurraba a los caballos”  hemos estado sólo tratando de someter por la fuerza?. 

 

Montar un potro por el campo es, probablemente, la mejor forma de empezar su adiestramiento para un correcto desarrollo, tanto físico como mental; sin embargo esto, que está dicho y afirmado por grandes maestros de todos los tiempos, parece que cada día se va alejando más de la idea que tenemos de lo que es montar y entrenar a un caballo. A  menudo se presenta como un gran problema y es que, realmente puede serlo, si no comprendemos perfectamente  los motivos que dan lugar al comportamiento del caballo. Pero si conseguimos salir al campo de una forma consciente y ordenada, pronto descubriremos que es el mejor contexto para “echar un potro adelante” ya que es aquí donde el caballo se encuentra feliz y encuentra un sentido al caminar; el dar vueltas en una pista sólo lo conduce a un absurdo consumo de energía (cosa que los caballos tienen en cuenta) además de resultar aburrido y físicamente perjudicial sino se hace por un jinete experto.

 

El ”buen trabajo” en el campo fortalece y elastifica su cuerpo además de cuidar y cultivar sus necesidades mentales.

El fundamento esencial de la doma en el campo es hacer que el `potro se sienta feliz de salir, que encuentre cosas agradables, por eso hay que cuidar también mucho de no cansarlo demasiado, de no abusar de lo que hace bien, de no complicarle en exceso los ejercicios, darle el tiempo que necesite para oler las cosas, tocar , mirarlas, en definitiva para pensar…reforzando siempre lo positivo e ignorando lo negativo no castigando nunca por no hacer algo o por hacerlo mal sino simplemente insistiendo dándole siempre nuestra ayuda cada vez que la necesite nos dará su corazón si se lo pedimos pero siempre que sea con respeto.

 

El potro a de trabajar en el campo al menos seis meses para realizar un trabajo de verdad bueno (esto no prohíbe que de vez en cuando pise la pista ) es aquí , en el campo, donde debe de aprender a utilizar su cuerpo con el mismo y con nosotros encima.

 

Antes de empezar cualquier trabajo con caballos es importante tener muy claro en nuestra cabeza lo que vamos a hacer, cómo y porqué, ya que si  nosotros mismos no lo sabemos muy bien nos será difícil transmitir al caballo algo con la suficiente claridad y seguridad como para que obtengamos una buena respuesta.

 

El caballo no sabe lo que queremos de él  ni porque queremos hacer ciertas cosas ni durante cuanto tiempo se las pediremos.

 

Si tenemos claras todas nuestras intenciones y las comunicamos con una buena calidad, tanto en las ayudas como en la intención, el caballo las percibirá igualmente bien e incluso avanzado el trabajo se anticipará gustoso a nuestras peticiones.

  

 

OBJETIVOS QUE BUSCAREMOS DURANTE LA DOMA EN EL CAMPO

 

1-MONTAR AL CABALLO CON CONFIANZA

Este es el fin primero de toda forma de equitación pues nadie pretende montar un caballo para ir asustado y pasar un mal rato sino que pretendemos montar para disfrutar y concentrarnos en nuestro disfrute, pero hay que tener muy en cuenta que para disfrutar nosotros no debemos de hacer sufrir al animal, sino que trataremos en todo momento de hacerle participe de nuestra felicidad en la monta.

 

Someter a un caballo por la fuerza es “fácil”, hacerlo disfrutar con nosotros es lo difícil pero muchísimo más gratificante para todos, el que monta, el que es montado, el que mira…

 

2-EL POTRO VA ADELANTE

Esta será nuestra primera intención desde el momento que abandonados el picadero para salir al campo, que nuestro potro va adelante y no rehúsa al paseo, que no se planta en la puerta de casa o se da la vuelta, a de ir adelante y poco a poco con mas ganas y alegría, mientras mejora su confianza mejorará su equilibrio, su impulsión etc.

Motivando al potro conseguiremos que salga con alegría y vuelva a casa con pereza, lo contrario a esto no seria mas que un indicativo de que el potro prefiere estar solo en su cuadra que en el mundo con nosotros, esto seria una pena; echar un potro bien adelante no significa solo que camine en esta dirección o que avance en esta dirección, significa también que sabe girar a ambas manos con dulzura y parar con una leve petición; significa también que podemos montarlo en los tres aires básicos gozando de su plena confianza y obediencia pudiendo realizar las diferentes transiciones a placer.

 

Significa también que podemos montar solos o acompañados por otros jinetes con la misma confianza.

 

Significa también que somos capaces de superar obstáculos ya que cuando salimos al campo nunca deseamos que un charco, plástico o cualquier otro objeto u accidente geográfico sea el final del paseo.

 

 

3-CULTIVAR PROGRESIVAMENTE

Unas condiciones físicas, mentales y culturales que preparen al caballo para afrontar posteriormente un mayor trabajo (la doma) no para acortar su vida útil.

 

Cultivaremos las características de su cabeza como la curiosidad, la voluntad, la tranquilidad, lo nutriremos de una cultura tan amplia como podamos para que conociendo todo lo que pueda del mundo que lo rodea pueda desenvolverse con mayor capacidad en cualquier situación incluso en los concursos.

 

4-CONSERVACION DE SU SENSIBILIDAD NATURAL

Los caballos son suficientemente sensibles como para notar una mosca en cualquier parte de su cuerpo, si nos esforzamos en conservar esta sensibilidad en su cuerpo, cuello, flancos, dorso… tendremos un caballo excelente para ser domado más tarde con mayor facilidad, calidad y rapidez.

 

5-CALIDAD

Si por objetivo ultimo ponemos el realizar todo este proceso con la mayor paciencia sensibilidad y sentido común posible tendremos un trabajo de excelente calidad, lo cual es bastante más importante que la rapidez con que se haga todo esto.

 

Terminar todo este proceso con un potro totalmente relajado y descontraído, confiado y que nunca se haya defendido de ninguna manera de su jinete es la mayor garantía que tendremos de haber hecho un trabajo realmente bueno a través de un proceso pensado y ordenado, adaptado siempre a las necesidades individuales de cada potro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Respuestas

  1. Victor Ros Dice:

    Noviembre 24th, 2008at 14:26(#)

    Enhorabuena por tu articulo!
    No puedo estar más de acuerdo y me alegra mucho ver la progresion en ti y en tu trabajo.
    Suerte y animo en todo, y nos veremos pronto.
    Victor Ros(Equilibre)

  2. Isidro Alonso Dice:

    Diciembre 4th, 2008at 19:29(#)

    Sr. Marco Barba:
    De acuerdo en casí todo, sobre todo en lo de formar el cuerpo del potro con el trabajo de campo antes de meterse en pista “machacar” ejecicios. Pero… me preocupa una cosa, ¿que hierro le ponemos?
    Si el potro no está asentado, con un filete nos la jugamos.
    Y si le colocamos un bocado, corremos el riesgo de encapotarlo.
    Que consejo darías. Gracias

  3. marco Dice:

    Diciembre 7th, 2008at 20:02(#)

    Hola Isidro:
    Esto del hierro siempre es muy personal en cada caballo.
    Es cierto que con un filete podemos comprometer el desbrave aunque antes de hablar de el hierro en si yo lo que procuro es crear una actitud en el potro que me facilite las cosas, esto es mantenerlo relajado siguiendo el proceso que iré explicando en los siguientes artículos. Un potro recien sacado de la cuadra al que no dejamos suelto unos minutos para que se estire, revuelque, desfogue, etc, trabajará con una tensión que dificultará las cosas lleves el hierro que lleves. Si el potro está listo para salir al campo y su boca no, yo lo saco normalmente con un hackamore “de reunión” es un modelo que permite hacer la flexión directa y lateral sin lastimar y tengo bastantes buenos resultados con esto mientras termino la boca en el picadero, si el potro ya esta listo para salir embocado lo suelo hacer con un vaquero partido y cuatro riendas, utilizando las del filete y dejando las del bocado en prevención. Esto que puede sonar dificil te vuelvo a repetir que no lo hago si el potro no sabe trabajar relajado, a esta idea le ayuda mucho el dejarle “tranquear” es decir dejarle caminar con el cuello totalmente restirado “estilo western si te sirve como ejemplo” aunque con las riendas del filete con un contacto tal que no dejen al potro salir si quiere ni le impidan estirar el cuello si lo desea. Este “tranquear” es un aire que parece olvidado y si te fijas es el que hacen los caballos de concurso vaquera una vez terminada la reprise para abandonar la pista. Aunque en concurso es lo último que aparece y no se considera nisiquiera un ejercicio, en la doma, en casa, es lo rpimero que busco en un potro, un buen tranqueo impulsado pero no precipitado.

  4. Manuel Sibaja Dice:

    Marzo 7th, 2009at 20:17(#)

    La Rienda Mexicana – es el antecedente mas importante de la doma Doma Western

    En Mexico iniciamos a cualquier caballo con una Jaquima (Hackamore), cuando el potro ya cabestree bien, y que posteriormente flexione muy bien nuca y pescuezo, respondiendo a todos los comandos, nuestras manos, voz, asiento, piernas, y en conjunto mueve cuartos delanteros, traseros, sale hacia el frente, para, recula, etc., entonces se continua la doma con este elemento, pero si no hay una respuesta correcta, entonces podemos cambiar a un buen Filete o Bridon.

  5. Gabriel Dice:

    Enero 17th, 2010at 15:31(#)

    Reflexiones:
    1.- Subirse a un caballo y pretender que ande presionándole en los laterales es… al menos ilógico. Si le damos en el culo y de detrás a adelante sí, pero no de lado.
    Pero al fin logramos que asocie que dejamos de molestarle cuando anda.
    2.- Subirse en un caballo y tirar de las riendas para pararlo es el equivalente a estar en un velero e intentar pararlo tirando hacia popa del palo mayor; y preguntarse qué hierro poner es como decir de qué color quieres la cuerda para tirar del palo mayor.
    3.- Imaginemos que nos ponen a nosotros una embocadura y de jinete nos ponen un mono en la espalda. El mono se pone a darnos patadas y en una de esas desesperadas maniobras para desembarazarnos de él, nos ponemos a correr (quizás sólo para desequilibrarlo) y ¡Oh sorpresa! al correr el mono deja de darnos patadas.
    Si comenzamos a andar y el mono tira de las riendas, nos detendremos sólo si nos da la gana, ya que nada frena nuestras piernas. Otra cosa es que continuemos más o menos contentos. De hecho pensaríamos cómo desembarazarnos del dichoso animal.
    En ese “sin vivir”, es posible que disminuyéramos la marcha y ¡Oh sorpresa! Al disminuir la marcha el mono deja de tirar.
    4.- Me pregunto si nuestro verdadero quebradero de cabeza no debería ser “cómo facilitar su asociación de ideas” en vez de “qué elemento de tortura elijir”

    Gracias por vuestra atención
    Gabriel

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