Trabajo con el potro. Parte 1ª y 2ª, trabajo a Ramal.
Diciembre 12th, 2008 | Published in En portada, Especial | 1 Comment
El trabajo y sus fases:
Cuando pensamos en salir al campo con un potro a menudo pensamos sólo en problemas, y es verdad que los habrá, pero lo increíble es que la mayoría no vienen directamente del hecho de montar sino que provienen de otros aspectos de la vida del caballo.
1. El caballo joven no está preparado para separase solo de la manada, por lo tanto, mientras no nos considere parte de su grupo, en alguna forma tendrá problemas para hacerlo incluso de ramal. “Querencia “.
2. El caballo joven no tiene por naturaleza la responsabilidad de decidir si puede avanzar o debe huir, hasta que no aprenda a declinar en nosotros esa responsabilidad, será difícil de introducir o pasear en algunos lugares, más por el hecho de que nuestra confianza vendrá dada desde atrás y no desde adelante, desde donde podría seguirnos sin mas, así que tendrá que aprender a interpretar una nueva forma de “seguir al líder yendo él delante”.
“Negociación de obstáculos“.
Por esto montar un potro antes de tiempo produce lo siguiente.
El potro montado en un lugar seguro para él y cerca de los demás puede estar relajado mucho tiempo, ceder a las peticiones, mantenerse atento y aprender mucho en una hora. Cuando las condiciones cambian, lo primero que aparece es preocupación en su mente, o sea, tensión en su boca, cuello, dorso, etc. y a lo que antes cedía, ahora se pone en contra. Tanto a ideas mentales (vamos aquí o allá), como a ayudas físicas como la rienda derecha, etc. Como no es lo mismo tirar de una rienda en una boca tensa o relajada o sentarse en un dorso relajado que en uno tenso y duro, la respuesta es totalmente distinta. En este momento nuestro estado mental cambia totalmente, también nos precipitamos, algo de miedo y desorden general y a partir de aquí el resultado ya no puede ser 100 por 100 bueno. Incluso aunque consiguiéramos ir igual usando la fuerza, el resultado final se habría alejado mucho de la idea final que queremos de lo que es un caballo bien “echado adelante“.
Este término quizá merecería una definición mas seria de la que actualmente tiene, pues constituye el cimiento de la relación útil entre hombre y caballo.
Aunque todos tenemos en mente un ideal de vida para nosotros y nuestros caballos, lamentablemente no es como normalmente vivimos.
Cuando llega un caballo nuevo a mi casa no es como los potros criados por mí. El caballo es fruto de su carácter, su experiencia y el contexto del que proviene. Estos tres factores determinan el tipo de trabajo y el tiempo de duración del mismo. Así mismo podemos tener un caballo bueno en unos aspectos pero que resultará complicado para la vida real que llevará con su dueño. Por ejemplo un caballo muy asustadizo de los coches no presenta el mismo reto para alguien que lo montará por la sierra, que para alguien que lo monte por un sitio semi-urbano. O un caballo entero y consentido no resultará igual de fácil para un jinete de verdad con experiencia que para alguien para quien es su primer caballo. Es por todo esto por lo que considero tan importante este desbrave previo a la doma, en la forma en que yo lo hago y lo analizo.
1 el picadero redondo.
Esta parte está suficientemente explicada por gente con muchos más años de experiencia que yo, aunque se podría seguir estudiando, lo importante es que pone al caballo en una actitud totalmente necesaria para lo que seguirá. Hay caballos que incluso a ramal tienen un antes y un después muy marcado tras pasar por la pista redonda.
Aunque existe una gran cantidad de trabajos en el picadero redondo (round pen) yo me inclino por el sistema desarrollado por la etóloga galesa Lucy Rees, por infinidad de razones comprobadas con innumerables potros y caballos. Esta es sin duda alguna la forma mas completa y, curiosamente, la más relacionada con esta filosofía de escuela vienesa que he comentado, si somos capaces, claro, de extrapolar las formas y los conceptos y salvar las distancias que hay entre unos y otros. Salvando esto, los conceptos, la sensibilidad y los objetivos son los mismos por eso es una manera perfecta para empezar un potro cuyo destino sea la monta (de competición o no) con sensibilidad.
Por esto no voy a profundizar en esta parte pues ella, en sus libros y artículos, lo ha explicado lo suficientemente bien como para que mi explicación solo fuera una mera copia de sus fragmentos. Así que me detendré sólo en esta parte que, como he dicho ya, comprende entre estas primeras montas en el picadero y el comienzo del entrenamiento del potro ya bien echado adelante. Entrenamiento que yo sigo al pie de la letra según la obra de Alois Podhajsky y las lecciones de D. Joaquín Olivera.
2. Trabajo a ramal.
La idea es sacar al potro a dar un paseo por el campo con la simple ayuda de una cabezada de cuadra y una cuerda un poco rígida de unos 8 metros.
Con caballos que han aprendido a tirar y a utilizar la fuerza, se puede poner un lazo corredizo por la barbada y atar aquí el ramal de forma que si él pone fuerza en dar un tirón con idea de escapar, nuestro bloqueo tiene la presión suficiente para sujetarle y en el momento que el afloje, darle total libertad en la cara (no como la serreta que sólo sirve de castigo aunque no haga nada y además le impide comer y mover la mandíbula con libertad. impidiendo la idea de comodidad tan fundamental en cualquier tipo de trabajo).
El primer reto a superar aquí (antes de montar, aunque se esté haciendo ya en la pista redonda) es romper la querencia que el caballo tenga con la cuadra o finca donde estén sus compañeros (cosa que no es tan fuerte en caballos que viven aislados en una cuadra – box – y que por su aislamiento descubren antes el placer de pasear. Si el caballo tiene querencia, esta se manifiesta a una cierta distancia de la cuadra (entre 100 y 150 metros); empieza a relincharse con los demás, a querer volver o mirar y a encontrarse con el ramal; según su carácter, experiencia, edad, etc. esto será mas o menos violento.
Nuestra misión será, simplemente, seguir caminando y hacer un camino como un circuito (nunca dar media vuelta en un punto) tanto más pequeño cuanta más querencia encontremos, y más grande a medida que esta desaparezca, ya que lo hará antes o después, mediante el habito de salir a pasear y volver.
Cuanto mas grande sea este problema mas pequeño haremos el circuito para empezar de forma que así antes volvemos es decir antes aliviamos al caballo de su malestar de forma que empieza a entender que no se separa de los demás para siempre sino momentáneamente. Así lo vamos educando en la paciencia, cualidad que por una mala educación pocos caballos han desarrollado adecuadamente, haciéndolos ansiosos y mal educados cuando no tienen lo que quieren en el momento que lo quieren.
Ofrecer siempre comida al caballo en algún momento del paseo sirve, por un lado para ver su estado de preocupación (si es grande no comerá), y por otro lado para ofrecerle lo que en la cuadra no tiene, hierba verde, frutos silvestres, etc. o sea para darle un motivo para ir a pasear que, mas adelante se convertirá en un habito incluso aunque ya no le dejemos comer algún día.
El caballo al ramal ha de ser trabajado por ambos lados por igual y caminando siempre por detrás de nosotros al principio aunque no encima nuestra (si es el caso se puede complementar el trabajo con un esteban) y parando cuando nosotros paremos.
Este trabajo sirve como test para saber el punto de querencia o unión que tiene el caballo con nosotros y para ver como es de impresionable con las cosas que encontramos por un camino cualquiera, así mismo el repetir los mismos recorridos una y otra vez, sirve para ver la evolución del caballo así como los recorridos nuevos para ver el grado de improvisación que vamos consiguiendo en el trabajo.
Mientras hacemos este test por otro lado estamos enseñando y familiarizando al caballo con aquellos lugares por donde lo montaremos o sea reduciendo su nivel de preocupación para montarlo por primera vez.
Estamos creando una rutina de trabajo sobre todo en caballos demasiado mimados que nunca se han tenido que esforzar en nada que no sea masticar y que suelen tomar la doma un poco como algo exageradamente molesto.
Estamos enseñando en cada susto, con nuestra actitud corporal, voz, caricias, que es a nosotros a quien puede (es distinto de que tenga que…, le estamos dando a elegir como en la pista redonda) seguir con total confianza a cualquier parte.
Estamos enseñando que puede huir pero hasta encontrar el ramal o sea, la rienda exterior, la cual ha de respetar, o sea que puede huir siempre, pero no galopando 100 metros a lo loco, sino que puede huir hasta encontrarse con la rienda. En este punto ha de aprender a parar y pensar en negociar cada obstáculo que le asuste ( para lo cual ha de tener una intención de querer quedar con nosotros no de marcharse de nuestro lado).
Estamos enseñando a parar a la voz si la ponemos en practica cuando el sabe parar con nosotros.
En la pista hay que hacer un esfuerzo mental para trabajar por igual los dos lados del caballo. En el campo es mas fácil ya que por un camino, por ejemplo, suele haber problemas, tarde o temprano, a ambos lados del camino (una cancela, piedra grande mas que un perro mediano, coche aparcado, etc.) nosotros hemos de colocarnos siempre del lado del problema por dos razones, por un lado es donde tenemos oportunidad de mostrar nuestra actitud ante su problema (darle confianza), por otro lado es donde tenemos y le enseñamos a él también el control de la rienda exterior, ya que si él se escapa tiene que hacerlo contra el ramal, de forma que lo podemos sujetar, mientras que desde el otro lado vendrá contra nosotros suelto por que el ramal no tiene contacto aquí y cuando lo tenga el caballo ya tiene una velocidad que complica la situación, como la complica el hecho de que si nos vemos atropellados tendremos que dar un salto o movimiento brusco para evitar ser arrollados por el caballo pero sin saber que todo este movimiento le incitará a él a asustarse aun mas, así no nos podemos mostrar como un líder fiable a seguir.
La idea que aquí se da de “rienda exterior” es que es aquella contraria a la marcha del caballo, independientemente de su incurvación. Por ejemplo, si al lado derecho de un camino aparece otro caballo el nuestro girará su cuello a la derecha, será la rienda izquierda la que nos proporciona el control que en este caso va por el exterior de la incurvación. Si por el mismo lado aparece un perro que asusta al caballo, este intentará huir hacia la izquierda, será entonces la rienda derecha la que nos permitirá pararle, pero en este caso la rienda esta en el interior de la incurvación.
Con todo esto estamos midiendo la capacidad natural que el caballo tendrá para ir adelante (hay capacidad natural o capacidad aprendida) y haciendo una escala de dificultad en las cosas que le asustan más o menos para así diseñar los recorridos en el siguiente paso (riendas largas) de menor a mayor dificultad, aunque con la idea final de trabajarlo más donde más falta le haga. Los ejercicios fáciles ponen al caballo en actitud de entender, lo confían y crean una rutina de trabajo agradable, pero es en sus fallos donde trabajaremos finalmente ya que son los fallos los que impiden una doma bien rematada.
Para realizar la parada contaremos rápido 1, 2, 3, OH!! y nos paramos de repente, el caballo bien puesto al ramal parará inmediatamente por no atropellarnos (si no se añadirá el esteba a esta acción), a poco listo que sea el caballo no tardará en pararse solo al oír el 1, 2 y en pocos días podrá parar solo con el oh !!.
El caballo bien puesto en un trabajo de ramal por el campo, se aleja fácilmente de la cuadra, no duda en comer cada vez que tiene oportunidad, se mantiene siempre en una buena distancia con respecto a nosotros, aunque puede que se acerque mas cuando sienta miedo por algo, respeta la rienda exterior por los dos lados, para a la voz, supera los obstáculos con una petición leve, balanceo de ramal o chasquido de la lengua (adelante a la voz), nos sigue por todo tipo de geografía y vuelve a casa con pocas ganas de volver, camina mas despacio a medida que llega a la cuadra, anda en zig zag, se para mas a comer, se pone pesado en el ramal como si hubiera que tirar de él, incluso no contesta a sus compañeros cuando estos le relinchan y un largo etc. según el caballo.
Si esta en este punto esta listo para empezar con las riendas largas.
A continuación, todas las fotos que acompañan esta parte:





Diciembre 29th, 2008at 19:59(#)
que grande eres¡¡¡¡¡¡¡¡