PATROCINADORES

En la isla de los Caballos.

Junio 29th, 2009  |  Published in En portada, Reportajes  |  1 Comment

Mallorca es una isla muy hermosa, como todo el mundo sabe, destino turístico por excelencia… Lo  que me impacto fue la gran cantidad de caballos que viven en esta isla no tan grande, quizás tengan razón los mallorquines, que afirman que por habitante es la comunidad que más caballos hay. Yo me alegro. Lo he pasado muy bien con tantos caballos y de distintas disciplinas.

           

Unos, trotones, se les preparan para los hipódromos, los de la doma clásica, para realizar ejercicios en  las pistas de competición, hay también los de vaquera, los de western, los de paseo o incluso los que sólo se tienen de compañía. También, las personas que estamos entre ellos, somos todos muy distintos, pues cada uno tiene sus maneras de tratar a los caballos y cada uno tiene su propio criterio de cómo deben ser las cosas con ellos.  El tema es que los caballos no  entienden de disciplinas y su comportamiento o maneras de ser, no cambian según a lo que les dediquemos. Tampoco cambian sus esquemas psíquicos porque les mantengamos en otras formas de vida que no son las suyas normales, como por ejemplo en cuadras, por muy bonitas que sean para nosotros. Los caballos siempre tienen las mismas necesidades, como por ejemplo vivir en un espacio lo más libre posible, compañía, pastar el mayor tiempo posible. No necesitan para nada vivir irritados por ninguna competición. No tienen tiempo, sólo el presente.  Claro que hay razas con algunas diferencias unas de otras. Lo que les condiciona y que provoca alguna diferencia entre ellos, es la habituación al sitio en el que viven y las exigencias de la actividad a la que se dediquen. Cuando de verdad cambia su comportamiento es después del trato con el hombre y cada uno según qué tipo de trato haya tenido. Tengo muy claro que un caballo no se resabia él solo.

 

Todas las personas que doman potros o trabajan con caballos, tienen su propio método. Mi método o técnicas, usadas, siempre son  las que están basadas en las mismas maneras de ver y entender del caballo, según demuestra la Etología, porque es con este con el que hago todo y basándome en las principales definiciones  del aprendizaje. El caballo es un animal herbívoro que vive en compañía de otros y mantienen una estructura social muy bien organizada y que les permite vivir entre otras cosas con mucha más protección de los depredadores, no olvidemos que tienen una carne muy apetecible para cualquier carnívoro. Cuando la hay, hay comida para todos, es por esto por lo que no tienen necesidad de pelearse por la comida. Sí que hay posibilidades de peleas en grupos de leones, o lobos, cuando comen  porque los carnívoros viven en una jerarquía de dominancia. Los caballos  necesitan vivir en paz y de hecho es como normalmente viven.  Si durante algún trabajo, no quieren hacer algo, o pasar por algún sitio, no es porque estén planteando una batalla, esto es una forma de pensar humana y no del caballo, lo que está pasando es que algo les asusta o no les proporciona seguridad y rechazan hacerlo, o pasar, porque para ellos es la seguridad de su vida. Aprenden ciertas reacciones con tanta facilidad que nos da la sensación de instintivos y claro que es por tener una base hereditaria, que genéticamente llevan. Los que han vivido siempre en libertad, aprenden las normas sociales y a comunicarse con los demás, pero los que han sido criados en cuadras, mal criados o consentidos, carecen de respeto y reaccionan de distinta manera. Si los enseñamos aprenden muy bien y pronto, como si estuviera de alguna forma codificado dentro de ellos ciertas cuestiones de la vida. Hay que ser muy claro con las ayudas y con todas las señales que aplicamos a los caballos y tenemos que saber cómo enseñar. Un fuerte estímulo aplicado a un caballo (castigo) sí que puede suprimir una respuesta durante un tiempo, pero nunca será eliminada por completo y lo que está claro, es que no le ayuda a encontrar la respuesta correcta. Por eso, uso señales muy suaves y muy claras, e intento con un potro que todo vaya en calma y por las buenas, dejándole ver que cuando hay respuestas correctas o hace lo que se le pide, es cuando mejor y más cómodo  está conmigo

Me da igual como se llame el estilo de doma de cada uno. Para mí, los métodos, o estilos distintos de doma que tenemos hoy en día, no se diferencian por el nombre del domador, o estilo de disciplina que realizan, ni siquiera por las herramientas que utilizan. Lo más importante de casi todas las cosas, no es como empiezan, ni como se llaman,  sino, como acaban.  Lo que marca la diferencia, es el estado psíquico y físico en el que queda el caballo como resultado final después de su doma. La Etología del caballo, que define y se ampara en el aprendizaje y la neurociencia, es lo más lógico dentro de lo que la propia palabra doma significa en su totalidad. Es lo que creo que cualquier persona puede entender como Doma Natural. Ya nos lo dejó dicho el maestro Jenofonte. Así me lo enseño y demostró durante mucho tiempo una persona que tuve la gran suerte de que un día se cruzara en mi camino: Lucy Rees

 

Lo que quiero de un caballo es que este cómodo y confiado cuando está conmigo, para que sea comunicativo y poder disfrutar de esa sutileza que le caracteriza. Que mi presencia le dé seguridad.  Que conserve toda su viveza y expresión, que acepte cualquier situación, que su movimiento sea libre, hacia delante y que nunca pierda su elegancia innata. Que disfrute de lo que está haciendo. Tener todo esto de un caballo es lo que cualquier persona con sentido común desearía con el suyo. Esto es lo que busco de todos los caballos que trabajo. No es ciencia ficción  ni está tan lejos de la realidad, es solo que hay que adoptar ciertas formas de doma y trato con los caballos.

 

Lo correcto sería empezar este concepto de doma cuando el potro viene al mundo. Empezar por un buen trato en libertad y con un destete no tan agresivo como normalmente se hace, que luego tiene consecuencias. Seguir con él manteniéndolo en condiciones de bienestar físico y mental, en compañía de otros como él para que juntos puedan aprender y jugar es tan necesario como el comer y beber. Que aprenda a ir del ramal sin tener que ir tirando con otra persona por detrás, ya que debe caminar conmigo libremente, confiado y seguro. Fue el gran Pluvinel,  el que dijo: la buena voluntad  de un potro es como el aroma de una rosa, que una vez perdido, nunca vuelve.

 

En la doma Natural utilizamos un picadero redondo no muy grande, 18 m de diámetro aproximadamente. La primera vez dentro del picadero, yo no le pido nada hasta que no muestra por libre elección que quiere estar conmigo, es tan importante pero fácil de entender, pues ¿como voy a montar un potro  que no quiere ni verme? El potro después de revolcarse y desfogarse,  rápidamente busca compañía, como indican los cánones de su estructura social. Es a partir de este momento cuando emprendemos juntos un largo camino de hacer mil cosas.  Como decía el maestro Nuno Olivera: cuando dos seres vivos dan lo mejor de sí mismo para realizarse juntos, sucede algo maravilloso.

 

      José Luis Serradilla Ramos

Respuestas

  1. Victor Ros (Equilibre) Dice:

    Julio 7th, 2009at 17:37(#)

    Jose Luis,
    Enhorabuena por el curso de Mallorca y por este articulo! Sigue tal y como eres….genial!
    Victor

Deja tu respuesta


Calendario de eventos

Septiembre 2010
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930EC

Patrocinadores

MUNDOWESTERN STORE Natural Hipic Equilibri Leslie Desmond El Podólogo Equino