Monta y Doma Natural en Ciudad Rodrigo.
Julio 21st, 2009 | Published in En portada, Reportajes | 1 Comment
Monta y Doma Natural en Ciudad Rodrigo (Salamanca)
Es muy divertido cuando nos juntamos un grupo de gente con idea de hacer un curso de Monta y de Doma Natural. Unos traen potros para domar, otros caballos para montar y hacer sus propios ejercicios con su caballo. Empezamos en una sala donde charlamos de lo que haremos. Un poco de teoría, algunas fotos o DVD. Hablamos principalmente de la base fundamental de lo que es la Doma Natural. Como son los caballos en su estado natural salvaje, que son los pilares donde se apoya todo el tema relacionado con el mundo del caballo, cualquier disciplina, cualquier actividad en la que el caballo participe. Comienza la parte de la práctica trabajado un potro de uno de los asistentes.
Cada potro/a, es un mundo, depende muchísimo de cómo haya sido tratado, de donde se le ha mantenido y de las circunstancias en las que ha vivido. Si trabajo el potro alrededor de una hora aproximadamente, pues en un curso o reunión de un fin de semana y no disponemos de mucho tiempo más, es difícil de solucionar cuestiones en un animal que lleva en contacto con la gente tres años, como mínimo. Lo que intento es encaminar las cosas por el mejor sitio posible y de la mejor manera, dentro de las formas de cada uno. Los trabajo primero en un picadero redondo, donde intento establecer una relación con él y después lo pongo a riendas largas. Si todo va bien, intento montarle.
Los que han vivido en libertad con otros caballos, puesto que ha tenido la oportunidad de aprender, las normas sociales o las formas de vida, son los que mejor entienden las cosas que les intentamos enseñar, incluso muchos de ellos, si han tenido buen manejo, a la hora de tratarlos, colaboran y muestran interés como si estuvieran deseando de hacer cosas e investigarlo todo y conocer mundo que es muy grande fuera de la cerca donde viven. También pueden haber tenido el potro/a viviendo en una cerca con otro haciéndole compañía, que también es muy bueno para ellos dentro de lo que tenemos, siempre según el trato que haya tenido. Cuando hablamos del trato, quiere decir el cuido, a la relación o las maneras que se utilizan para su manejo. Lo realmente importante en la relación con los caballos, como en todas las relaciones, no es lo que hacemos o decimos, es cómo lo entiende el que lo recibe, en el tema de manejar un potro o caballo, a la hora de ponerle del ramal, cuando hay que cortarle los cascos, desparasitarle, o sencillamente curarle una herida. Muchas veces, no están preparados o enseñados a lo que les pedimos y la tendencia es pensar que no quiere. En cualquier caso lo que debemos hacer cuando criamos un potro o compramos un caballo, es enseñarle y acostumbrarle a todo lo que será necesario con él. Esto es lo que yo entiendo como buen manejo. Y lo que nunca debemos hacer, es usar por ejemplo un cepo de vacas o embarcadero, para poner una cabezada de cuadra, donde se golpean al estar rodeados de hierros y cada vez que nos acerquemos a el animal con una cabezada, lo que automáticamente hará es recordarlo y huir. Esto se suele hacer en algunos sitios donde hay que cambiar de sitios a un potro cerrero, (sin domar, ni tocar prácticamente) y surge la necesidad repentina de hacerlo de inmediato y si no lo han trabajado nunca, pues ahí está el problema. El resultado de esto es resabio del animal. Quiero decir que un caballo o potro puede haber tenido buenas condiciones de vida con buen manejo, o por el contrario, con mal manejo que sigue siendo un problema aunque haya tenido calidad de vida. Otro caso y peor aún, son los que se han criado en una cuadra, contando que se le haya dado buen trato, ya es distinto por el sitio donde ha vivido. Al mantenerles en cuadra, no pueden revolcarse, correr no están cómodos porque no es la norma para un animal vivir encerrado. El caballo es como un atleta, y necesita moverse diariamente y estar al aire libre.
En estos cursos que organizamos, en los que traen sus propios caballos a ver hasta dónde podemos llegar con ellos, bien sea de doma o de monta natural. He observado una tendencia a tener un caballo en malas condiciones, físicas o psíquicas y no pensar en ello hasta que tiene una solución complicada o mala solución. Hay caballos con algún tipo de problema que abandonamos esta situación dando por hecho que el animal es así, lo que hacemos al dejarlo sin buscar una solución y que a la hora de montarlo si es un potro o en el peor de los casos un caballo con algún “resabio “conseguimos agravarlo más.
En la Monta Natural lo que hacemos es intentar buscar el tan famoso “Asiento” que todo el mundo de la equitación habla de ello y tan difícil de conseguir. El Asiento: es la postura que adoptamos con nuestro cuerpo cuando lo ponemos sobre el del caballo. Esta forma de colocarnos debe ser la que menos le impida realizar todos sus movimientos y molestarle lo menos posible. Conseguir que el caballo recupere su esplendoroso movimiento que pierde en el momento en el que nos subimos a él.
Empezamos montando a nuestro caballo sin montura (a pelo), hacemos una serie de ejercicios buscando equilibrio. Lo único que utilizamos al principio es una cabezada de cuadra, son ejercicios para practicar mucho y durante mucho tiempo después, si queremos conseguir algo. Una de las cosas más importante que pretendemos durante estas actividades, es aprender a usar nuestro cuerpo cuando nos subimos al caballo. Es curioso pero muchos caballos nunca han sido montados a pelo. Algunos caballos que de repente van mucho mejor sin silla y empiezan a realizar mejores giros, paradas, o sencillamente van mejor y es que la montura les molesta mucho llegando hacerles daño. Seguimos practicando ejercicios de monta repasando las ayudas que muchas veces estamos confundidos y la mayoría de los que montamos las usamos demasiado fuertes, como tirar demasiado de las riendas, o dar con los pies mucho lo que les insensibiliza, es decir que se habitúan y pierden la elegancia del mínimo toque . Aplicamos señales demasiado agresivas para el caballo, utilizando serretas y grandes bocados o espuelas punzantes, cuando queremos que pare o que ande hacia delante sencillamente. Tenemos que ser muy claros con las ayudas, porque el hecho de que los caballos son grandes y fuertes, no quiere decir que lo tengan que aguantar todo, son animales muy sensibles, lejos de lo que la mayoría de las personas que tenemos o que montamos a caballo pensamos y que está a la vista de quien quiera verlo. Mi abuelo me decía que no hay nadie más ciego que aquel que no quiere ver
El estilo de vida que llevamos hoy en día, aunque vivamos en zonas rurales, es totalmente urbano. Llevamos un ritmo de vida diseñado por la nueva sociedad que ahora la llamamos moderna. Esto nos lleva a perder ciertas costumbres o maneras más antiguas en las que la gente tenían más contacto con la naturaleza y por lo tanto existía más relación con los animales. Este tan moderno estilo de vida nos separa por completo de la realidad de cómo por ejemplo deben vivir los animales, para tener unas condiciones de vidas sanas físicas y mentales. No solo de cómo deben vivir, es el contacto o el trato con estos lo que nos distancia cada día más de lo que deberíamos entender por correcto. No todo en la vida es como los coches o las cosas que tenemos, que vienen con un código o normas de funcionamiento. Los animales necesitan un trato, como seres vivos que son y de maneras independientes, según cada especie. La sociedad de hoy tiene una tendencia a pensar que los animales de compañía, sienten las cosas como nosotros o que perciben, por ejemplo, el frio o el calor de la misma manera (Antropomorfismo). En el caso de los caballos, no es suficiente con pagar a una hípica para que les dé de comer o les cuide. En este caso deberíamos ver antes las condiciones en las que va vivir. Diseñar unas cuadras muy suntuosas y extraordinariamente lujosas, nos puede parecer muy correcto o la mejor manera de tenerlo, pero no nos paramos a pensar si es lo mejor para el caballo, o puede que le resulte una tortura estar en tan bonitas cuadras. Es curioso en España que los caballos que mejor viven son aquellos que les damos menos valor, como por ejemplo los de carne. Las yeguas de carne viven en unas condiciones muy buenas, al menos la mayoría, porque son las que ocupan las grandes extensiones de las montañas y sierras. Por el contrario si nos compramos un caballo que queríamos tener desde hace tiempo, o porque lo queramos para alguna disciplina en concreto, lo cuidamos mejor, eso pensamos confundidos por completos, al meter nuestro caballito en la mejor cuadra y tratarlo como no debemos, exceso de alimentos demasiado concentrados, con el concepto de limpieza, duchándole constantemente, cosa que ellos odian. Los caballos no necesitan ducharse contantemente, lejos de lo que pensamos con el concepto de tenerles limpios. En la naturaleza se revuelcan, lo que les sirve de protección contra insectos y es su aseo, se sacuden, se rascan en las matas o escoberas que hay en el campo y se asean mutuamente. Nosotros les atamos a una anilla por el ramal y le enchufamos la manguera a presión en la cara y las orejas. Muchas veces actuamos totalmente confundidos pensando en cosas que son propias en las personas pero no para hacerles a los caballos.
Lo más acertado para asegurarnos del bienestar de los caballos, es observarlos en su estado natural salvaje y dejarnos llevar por el sentido común. Es de esta manera, la única que nos permitirá conocerles mejor cada día.
José Luis Serradilla





Agosto 8th, 2009at 16:41(#)
…y dejarnos llevar por el sentido común. ¡Pues no has dicho nada! Como si lloviera sentido común!